jueves, 10 de diciembre de 2009

SIGNOS Y COMUNICACION

Signo lingüístico

La lengua es la manifestación del lenguaje en una comunidad concreta y está formada por un conjunto coherente de signos lingüísticos. El signo lingüístico es la unidad mínima de la oración y está constituido por un significante y un significado. El signo lingüístico une una imagen acústica y un concepto. Es una secuencia de fonemas, asociados con un significado. Toda comunicación, implica la existencia de determinadas unidades, las que son ordenadas de acuerdo a un código, es decir, verdaderos sistemas que responde a ciertas reglas combinatorias aceptadas por todos los miembros de una comunidad. Dichas unidades son llamados signos en la teoría de la comunicación.
El signo lingüístico, es un tipo de señal. Al respecto, Ferdinand de Saussure dijo: “El signo lingüístico es una entidad psíquica de dos caras en la que se unen un significante (imagen acústica) y un significado (concepto)”. En base a estas premisas, Louis Hjelmslev, propuso el esquema definitivo para el signo lingüístico:
Significante: Expresión. Los sonidos y las formas de las palabras. El nombre de las cosas, la imagen acústica que va unida al concepto de cada cosa. Imagen acústica o secuencia de fonemas que, junto a un significado, conforman el signo lingüístico.
Significado: Contenido. Lo que esos sonidos y palabras significan dentro y sólo dentro del sistema que es la lengua. Contenido semántico de cualquier tipo de signo, condicionado por el sistema y por el contexto. El concepto o idea abstracta que el hablante extrae de la realidad. Es el contenido mental que le es dado a un determinado signo lingüístico
Fonema: Abstracciones mentales o abstracciones formales de los sonidos del habla. En este sentido, un fonema puede ser representado por una familia o clase de equivalencia de sonidos (técnicamente denominados fonos), que los hablantes asocian a un sonido específico durante la producción o la percepción del habla.
Se puede caracterizar la relación significante-significado como una relación uno-uno, es decir como una relación de consustancialidad cuantitativa: un significante que implica un significado y viceversa.
Estuctura del signo lingüístico
Al hablar de signo lingüístico y de su estructura, Saussure, sostiene que éste no une un nombre y una cosa, sino que más bien relaciona un concepto y una imagen acústica. Además sostiene que el signo es de naturaleza psíquica, una dualidad en que la imagen acústica no es el sonido en sí, sino su huella impresa en nuestro cerebro. Por otro lado, el concepto son las ideas, el sentido o las representaciones mentales de la realidad.
Ambos elementos el significado y el significante, están íntimamente ligados como el anverso y el reverso de una moneda, es decir, se implican mutuamente. Al escuchar la palabra árbol, inmediatamente evoco la imagen de esa realidad.

Características del Signo Lingüístico
a) La arbitrariedad
El significante no depende del significado para existir.
La relación entre significado y significante no responde a ningún motivo; se establece de modo convencional. Cada lengua usa para un mismo significado un significante distinto.
Frente a un estímulo no lingüístico, (por ejemplo: casa) no todos han reaccionado con un mismo significante.
b) La linealidad
El significante, debido a su carácter audible, debe transcurrir única y exclusivamente en el tiempo, por tanto, representa una extensión, que tiene una sola dimensión, una línea. Es decir, dos elementos audibles no pueden ser pronunciados al mismo tiempo, éstos se alinean unos tras otros, en la llamada cadena hablada. Este fenómeno se puede hacer más notorio en la escritura. En el lenguaje pictórico no se toma en cuenta esta característica, ya que varios mensajes pueden ser trasmitidos de forma simultánea.
c) La inmutabilidad
Capacidad del signo lingüístico para permanecer perenne, incambiable y estático a través del tiempo. Los individuos no pueden cambiar los signos.
d) La mutabilidad
La lengua cambia, evoluciona. Dichas alteraciones alcanzan tanto al significante como al significado y esas modificaciones son producidas por el tiempo y el uso.

Clasificación de los signos
Se puede clasificar en: Iconos, Índices y Símbolos

a) Iconos
La palabra ícono significa imagen. Se parece de alguna manera a su objeto o a aquello a lo cual se refiere. Hay una relación directa, natural, entre el significante (la forma) y el significado (el objeto).
Es un signo que se caracteriza por ser cualitativamente apto para representar el objeto que representa. En él, la relación con el objeto es una relación de similaridad (el signo representa al objeto en virtud de sus propias características, que son similares a las del objeto). Es una imagen, cuadro o representación; es un signo o símbolo que sustituye al objeto mediante su significación, representación o por analogía

b) Indicio

Se mantiene una relación con el objeto, pero en forma causal, esto es, mediante un proceso deductivo. A esta clase de signo se le atribuye el significado de otro objeto que representa. Son hechos naturales o causales a los que se les de la categoría de signo. Es un signo que está en una relación de contigüidad temporal o espacial, con su objeto. Signo y objeto están copresentes en un índice. La relación es una conexión dinámica con el objeto individual por una parte y con los sentidos o con la memoria de la persona para quien sirve como signo, por la otra. Cualquier cosa que atraiga la atención es un índice, cualquier cosa que nos sobresalte, en cuanto marca la articulación entre dos partes de una experiencia.
Por ejemplo, el reloj indica la hora, la veleta de un barco indica la dirección del viento.
Los índices puede ser distinguidos de otros signos por estos rasgos característicos: que carecen de todo parecido singnificativo con su objeto, segundo que se refieren a entes individuales o unidades individuales, dirigen la atención de sus objetos por una compulsión ciega.

c) Símbolos
Es un signo cuya conexión con su objeto es resultado de una convención o acuerdo. Por esto se dice que es netamente arbitrario, es decir que no hay una relación natural entre su forma (significante) y su sentido (significado) (palabras, números). Un símbolo es un signo que se constituye como tal, fundamentalmente por el hecho de que es usado y entendido como tal. Un símbolo es la representación perceptible de una idea, con rasgos asociados por una convención socialmente aceptada.
La mayoría de signos verbales son símbolos, por lo tanto se puede afirmar que cualquier palabra común, tal como dar, libro, árbol, puede constituir un ejemplo de símbolo. Los símbolos son pictografías con significado propio. Muchos grupos tienen símbolos que los representan; existen símbolos referentes a diversas asociaciones culturales: artísticas, religiosas, políticas, comerciales, deportivas, etc.






La convencionalidad de índice se basa en criterios diferentes: en el caso del índice es la contigüidad, interpretada como copresencia temporal o espacial, en el caso del ícono es una semejanza cuantitativa de rasgos, interpretada como una intersección. Cabe mencionar que, desde el punto de vista convencional, el índice es menos convencional que el ícono ya que depende directamente del objeto, que tiene que estar copresente en la situación, lo que deriva en el hecho de que el índice tenga menor capacidad generalizadora que el ícono.

Dialecto y Norma Estándar

Dialecto
Es una variación de la lengua asociado con una determinada zona geográfica.
Es un sistema de signos, separado de una lengua común, viva o desaparecida. Tiene una concreta delimitación geográfica pero guarda similitudes con otros de origen común.
El número de hablantes y el tamaño de la zona dialectal pueden ser variables y un dialecto puede estar, a su vez, dividido en subdialectos o hablas.
Independientemente de la antigüedad del término, su uso lingüístico se inicia a finales del siglo XIX cuando la lingüística histórica dio paso a la aparición de la dialectología como disciplina lingüística dedicada específicamente a las variedades geográficas de las lenguas.
Los dialectos han de ser entendidos como variantes geográficas condicionadas históricamente, esto es, la historia de los contactos lingüísticos es el factor que determina la diferenciación dialectal. Como causas de la variación dialectal se señalan, habitualmente, las siguientes:
1) El origen de los pobladores que, hablando la misma lengua, ya presentaban diferencias dialectales de origen
2) La influencia de otra lengua sobre una parte del dominio lingüístico; y
3) La separación territorial que da lugar a evoluciones diferenciadas.

Ejemplos:
El andaluz o el canario sn dialectos del castellano.
El mismo castellano, catalán, francés, italiano, gallego, portugués, etc., son, a su vez, dialectos del latín.
El astur-leonés y el navarro-aragonés son también dialectos del latín, aunque de características especiales.

Lengua Estándar
Una lengua o norma estándar es una elaboración artificial y planificada a partir de la estructura de lengua, con el objeto de obtener un modelo de lengua unitario para la enseñanza, los usos oficiales y los usos escritos y formales, que a su vez permita cohesionar política y socialmente el territorio donde es oficial.
Para estandarizar una lengua, se toman en cuenta ciertos criterios y se fija mediante la elaboración de tres códigos básicos: criterio léxico, criterio gramatical y ortográfico
Con el fin de ser aplicados en los ámbitos para los que fueron creados, estos tres códigos elaborados suelen tener carácter normativo y estar definidos mediante reglas claramente prescriptivas, que obligan a su uso.
Según la o las variedades geográficas que sirvan de base al estándar, existen tres tipologías de estándar: unitario monocéntrico, unitario policéntrico (o composicional) y pluricéntrico.

Se llama estándar unitario monocéntrico al elaborado por un solo organismo normativo, para el que selecciona una sola variedad geográfica. Hasta la aplicación de la nueva política lingüística panhispánica, el estándar del castellano era unitario monocéntrico. Además de seleccionar una sola variedad geográfica (castellano norteño), se elaboraba también a partir del registro escrito de las clases cultas.

Se llama estándar unitario policéntrico (o composicional) al elaborado por un solo organismo normativo o por un cuerpo coordinado de organismos normativos, en el que se seleccionan y fusionan algunas o todas las variedades geográficas de un mismo diasistema. Este es el caso del nuevo estándar panhispánico policéntrico del español, formado a partir de la selección de variedades cultas y preferentemente de registros escritos de todo el ámbito hispanohablante, o también el del vasco unificado, o euskera batúa.

Se llaman estándares pluricéntricos a los distintos estándares elaborados por distintos organismos, a partir de un mismo diasistema lingüístico. Este es el caso de la lengua catalana, que suma al estándar unitario policéntrico original, o estándar composicional (elaborado a partir de todas las variedades geográficas del catalán), un nuevo estándar unitario policéntrico elaborado sólo a partir de las variedades cultas habladas en la Comunidad Valencia.

Los estándares, como lenguas elaboradas, restringidas y fijas, no pueden considerarse variantes naturales de una lengua. Además, como artificios que son, formados convencionalmente por agentes de planificación lingüística autoridades lingüísticas: academias o gramáticos, ortógrafos y lexicógrafos normativistas, no se crean por convención social de una comunidad de hablantes, sino como consecuencia de una actuación expresa sobre el lenguaje. Para que se registre una modificación, es necesario que un agente normalizador los modifique expresamente.

Estandarización de lenguas

El proceso de estandarización de una variedad requiere la formalización y consenso de ciertas formas que puedan ser usadas como convención que marca los límites de lo que se considera y lo que no se consideran formas de la variedad estándar. Algunas características no excluyentes que suelen identificar a una variedad estándar son:

Un diccionario o grupo de diccionarios estándar, que corporizan un vocabulario y una ortografía estandarizados.
Una gramática prescriptiva reconocida que registra las formas, reglas y estructuras del lenguaje y que recomienda ciertas formas y castiga otras.
Un sistema de pronunciación estándar, que es considerado como "educado" o "adecuado" por los hablantes y que se considera libre de marcadores regionales.
Una institución o personas que promueven el uso de la lengua y que poseen cierta autoridad, formal o informal, en la definición de sus normas de uso, como la Real Academia Española.
Un estatuto o constitución que le da un estado oficial en el sistema legal de un país.
El uso de la lengua en la vida pública, por ejemplo en el poder judicial y el poder legislativo.
Un canon literario.
La traducción a la lengua de textos sagrados, como la Biblia.
La enseñanza escolar de la ortografía y gramática estandarizadas.
La preferencia de esta variedad particular, por encima de otras variedades mutuamente comprensibles con la anterior, para el aprendizaje del idioma como una segunda lengua.
Origen Castellano
La historia no ha podido determinar con exactitud cual ha sido el idioma que precedió al español, sin embargo, se sabe que al llegar los romanos a España, se hablaban el íbero, el vasco, el celta y el celtíbero y otros dialectos y subdialectos derivados de la mezcla de aquéllas con las de los sucesivos colonizadores, como los fenicios, los griegos y los cartagineses.
Los romanos llegaron a España llevando el Latín, pero no el latín clásico de los grandes pensadores, tampoco el latín que se hablaba en las grandes ciudades sino el latín vulgar, de los agricultores, plebeyos y advenedizos, que era utilizado por la mayoría de los soldados. Al interrelacionarse éstos con los pobladores de las zonas conquistadas, trataron de aprender su lengua e incluir palabras españolas en el latín. Así los romanos españolizan su lengua y los españoles latinizan la suya; predominando el latín vulgar. Por lo tanto, el latín modificado da lugar a varias lenguas romances o neolatinas.
Durante la dominación de los árabes en España (por casi 8 siglos), las lenguas romances se modifican por la influencia de dicha cultura. A partir de ello, se fueron formando paulatinamente las lenguas neolatinas, como el catalán, el leonés, el aragonés, el asturiano, el gallego, castellano etc.
La lengua romance que en España se habló con mayor perfección fue el gallego, pero no tardó en sobreponerse el castellano, gracias a la decisión del Rey Alfonso X “El Sabio”, que logró imponerlo como lengua oficial, en reemplazo del Latín, en el siglo XIII. Posteriormente, los Reyes Católicos, decididos a unificar su reino, establecieron como lengua oficial al Castellano, a finales del siglo XV. Bajo esta premisa, dicha lengua llegó a los territorios conquistados en el nuevo mundo.
Lengua Castellana
El español o castellano es una lengua romance del grupo ibérico. Es uno de los seis idiomas oficiales de la ONU y tras el chino mandarín, es la lengua más hablada del mundo por el número de hablantes que la tienen como lengua materna. Es también idioma oficial en varias de las principales organizaciones político-económicas internacionales (UE, OEA,TLCAN, UNASUR, CARICOM y el Tratado Antártico entre otras). Lo hablan como primera y segunda lengua entre 450 y 500 millones de personas, pudiendo ser la segunda lengua más hablada considerando los que lo hablan como primera y segunda lengua. Por otro lado, el español es el segundo idioma más estudiado en el mundo, tras el inglés, con al menos 17,8 millones de estudiantes, distribuidos en 90 países.
El español, como las otras lenguas romances, es una continuación moderna del latín hablado (denominado latín vulgar), desde el siglo III, que tras el desmembramiento del Imperio Romano fue divergiendo de las otras variantes del latín que se hablaban en las distintas provincias del antiguo Imperio, dando lugar mediante una lenta evolución a las distintas lenguas neolatinas. Debido a su propagación por América.
En España, se hablan además otros varios idiomas regionales o dialectos, como el Vasco de origen distinto al Catalán, el Gallego y el Asturiano, derivados del latín, entre otros.
Polémica sobre Español o Castellano
La polémica en torno a los términos español y castellano estriba en si resulta más apropiado denominar a la lengua hablada en Hispanoamérica, en España y en otras zonas hispanoparlantes «español» o «castellano», o bien si ambas son formas perfectamente sinónimas y aceptables, que es actualmente el criterio académico.
Desde el punto de vista estrictamente lingüístico, no hay preferencias por una denominación u otra. Para la lingüística, ambos términos son válidos a la hora de designar el diasistema de la lengua histórica llamada popular y oficialmente castellana o española.
En el ámbito normativo prescriptivo, según la normativa establecida por los principales organismos de política lingüística del área hispanohablante en lo relativo a la codificación del estándar idiomático (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española), castellano y español son términos sinónimos, aunque el Diccionario Panhispánico de Dudas, obra de carácter normativo actualmente vigente recomienda no obstante la denominación de «idioma español» por ser la utilizada generalmente en otros idiomas nacionales (Spanish, espanhol, espagnol, Spanisch, Spaans, spagnolo, etc.).
Elementos en la formación del Castellano
Elemento latino: la influencia latina en la lengua castellana es bastante arraigada. Se presume que al latín pertenecen unas ¾ partes del idioma castellano. Tenemos las siguientes: planta, ánimo, óleo, libro, aurora, ardor, honor, mundo, tribunal, abertura, hervor, labrar, amigo, ejemplo, bueno, señor, águila.
Elemento vascuence: perdura en algunas palabras como: ama, alpargata, becerra, guijarro, ganzúa, modorra, pizarra, izquierdo, risco.
Elemento griego: aparece en términos cultos, científicos, artísticos, eclesiásticos : teología, ídolo, limosna, apóstol, ángel, mártir, atmósfera, fotografía, meteoro, análisis.
Elemento godo-germano: resaltan los vocablos de guerra y nombres propios: bagaje, botín, brida, dardo, escolta, esgrimir, espuela, guante, guerra, norte, Adolfo, Alberto, Elvira, Enrique, Fernando, Ramiro, Rodrigo, etc.
Elemento árabe: está representado por varios centenares de palabras, en especial las que comienzan con “al”: artículo, almacén, álgebra, alcalde, alguacil, alquiler y otros de ciencia comercio, empleos, objetos: cifra, atalaya, tambor, aduana, arroba, jazmín, naranja, almirante, azul, ajuar, hasta, etc.
Elemento hebreo: aparece en voces de religión: fariseo, querubín, pascua, rabino; toponímicas: moabita, jebuseo; onomásticas: Eva, Abel, David, Ester, Adán, Judit, María, Gabriel, etc.
Elementos de lenguas modernas: desde su nacimiento, el Español ha ido variando y recibiendo elementos de las lenguas más importantes y que han sido incorporadas oficialmente al léxico oficial.
Elemento americano: la lengua castellana se vio influenciada por las variadas lenguas que existían en América Latina antes de la llegada de los conquistadores, como el quechua, el azteca, araucanos, etc. Entre ellas destacan: maíz, tabaco, yuca, cancha, choclo, coco, loro, etc.
Elemento híbrido: son voces compuestas cuyos elementos provienen de lenguas diversas.
Latín + Griego: ecografía, hispanófilo, pluviómetro, etc.
Latín + Castellano: aeropostal, poscafé
Griego + Castellano: televisión, cervantófilo, hidroavión
Árabe + Latín: almena
Francés + Griego: burocracia
Elemento onomatopéyico: que trata de imitar o reproducir sonidos de la naturaleza: Chapotear, chispa, maullar, cuchicheo, tiritar, chicharra, etc.
Voces históricas: son las que provienen de nombres de personas, lugares, hechos: bayoneta, begonia, guillotina, dalia, cervantismo, etc.


Procesos Formativos del Signo Lingüístico
Palabras primitivas
Que no provienen de otra voz española
Compuestas
Conservan las letras de las palabras simples que las forman: deshacer, revolver
Derivación
Es el procedimiento por el cual se forman voces nuevas, sustituyendo por otros, los sufijos de voces ya formadas. Las palabras derivadas se escriben con las letras que reciben de las primitivas
Voz primitiva: planta

BIBLIOGRAFÍA


RAGUCCI, Rodolfo: “EL HABLA DE MI TIERRA”
Sociedad Editora Internacional, Argentina
RIVAROLA, José Luis: “SIGNOS Y SIGNIFICADOS”
Ed. San Marcos, Lima-Perú
1991.